Sona, el último tigre de circo en Portugal, ha llegado a un santuario en España después de una vida marcada por la explotación en el mundo del espectáculo. Desde los tres meses de edad, fue utilizado en trucos de magia y como atracción en espectáculos de circo. El felino, de 16 años, ha sido trasladado al centro de la Fundación AAP en Villena (Alicante). Su llegada marca el fin de una etapa histórica, ya que era el último animal salvaje en circos portugueses y el inicio de un proceso de recuperación física y emocional tras años de confinamiento y maltrato animal.
Inicio de su recuperación en un refugio español
El felino, explotado desde cachorro, inicia su recuperación en Villena (Alicante).
Sona se convierte en un ícono del cambio en la legislación sobre el uso de animales en circos. Durante años, este tigre representa una era donde la explotación de animales salvajes era permitida en Portugal. Tras décadas de encierro, busca sanar sus profundas heridas físicas y emocionales.
El traslado hacia Alicante fue posible gracias a recientes leyes que prohíben el uso de animales salvajes en espectáculos. Este cambio normativo permite que especies sometidas a explotación recuperen su libertad en entornos controlados.
Una vida entera en cautividad y explotación
Sona ha pasado prácticamente toda su vida encerrado en un remolque, con acceso limitado a una pequeña jaula exterior. Desde cachorro, fue utilizado como atracción en espectáculos, una práctica habitual en circos hasta que fue prohibida. Esta experiencia le ha dejado importantes secuelas físicas y psicológicas.
Prohibición de animales en circos y su traslado
Sona llega al santuario tras la entrada en vigor de la prohibición de animales salvajes en espectáculos, aplicada en 2025. Aunque su situación era conocida desde 2018, no fue hasta la aprobación definitiva de la normativa cuando se pudo completar su traslado, en cooperación con organizaciones internacionales.
Un proceso de recuperación complejo
Sona inicia ahora una fase de cuarentena y adaptación en el santuario de Villena, donde será sometido a revisiones veterinarias completas y controles sanitarios. Este periodo permitirá evaluar su estado de salud y facilitar su adaptación a un entorno natural. Por primera vez en su vida, podrá pisar tierra fuera de una jaula.
Secuelas físicas del pasado
Sona llega al santuario con importantes daños físicos derivados de años de maltrato, entre ellos el desungulado en las patas delanteras. Además, presenta cataratas severas, ausencia de un colmillo y una musculatura debilitada. Estas lesiones están relacionadas con la falta de movimiento y las condiciones de vida en el circo.
Un símbolo contra el uso de animales en espectáculos
Sona se ha vuelto un símbolo del fin del uso de animales salvajes en circos en Europa, aunque esta práctica aún no está completamente prohibida en todos los países. La Fundación AAP trabaja para impulsar una legislación europea que elimine definitivamente este tipo de explotación. Su centro en Villena alberga actualmente decenas de animales rescatados de situaciones similares.
De forma directa, un equipo médico evalúa los daños causados por años de maltrato y sedentarismo extremo. Este rescate simboliza la lucha europea contra el cautiverio innecesario y su uso como entretenimiento, y la recuperación de Sona se convierte en una victoria ética para las organizaciones que defienden la dignidad y los derechos de los animales.
Sona comienza una nueva etapa tras años de sufrimiento, en un entorno diseñado para su bienestar. Este es un recordatorio del impacto de la explotación animal, marcado por una historia de rescate que invita a la reflexión y acción sobre el trato hacia los animales.
