Imagina que planeas un fin de semana fuera de casa y decides dejar a tu perro solo, con dos cuencos llenos de comida y agua, pensando que podrá «aguantar». Esta situación es bastante común, especialmente durante puentes o viajes improvisados. Sin embargo, la Ley de Bienestar Animal en España ha establecido límites claros en este respecto.
De acuerdo con la legislación, dejar a un perro sin supervisión más de 24 horas seguidas está prohibido de manera explícita. Si además el animal sufre, se queda sin agua o hay un riesgo evidente, la sanción puede ser considerable. No se trata de una infracción simple, y las multas pueden ser elevadas.
La ley establece un límite de 24 horas
La ley no sugiere, sino que ordena: en el artículo 27 de la Ley 7/2023 se prohíbe «dejar sin supervisión» a un animal de compañía por más de tres días consecutivos, estableciendo un máximo de «veinticuatro horas consecutivas» específicamente para los perros. Esto significa que, aunque algunas horas solo podrían ser aceptables cuando salimos a trabajar o hacer algunos recados, el verdadero problema surge si el animal permanece más de un día sin supervisión adecuada.
¿Qué implica “sin supervisión”?
El término puede ser confuso, ya que no significa que debas estar en casa todo el tiempo. La ley requiere que haya una persona responsable que supervise al animal y que pueda intervenir en caso de ser necesario, más allá de simplemente comprobar que todo está bien desde una distancia. ¿Es suficiente con dejarle comida y agua?
Según las preguntas frecuentes del Ministerio, no es necesario que regreses antes de que transcurra un día; sin embargo, el animal «tiene que estar supervisado». Esto puede implicar que esté bajo el cuidado de un «familiar» o de un «profesional contratado», entre otras opciones.
Para que esto funcione, es fundamental que alguien entre en tu casa, revise que haya agua y comida disponible, saque al perro para que haga sus necesidades y observe su estado general. Cualquier fallo, como un cuenco volcado o un mal cierre de puerta, podría derivar en situaciones críticas para el animal.
Posibles sanciones y costos
Cuando se habla de multas, es clave entender que la ley clasifica las infracciones en leves, graves y muy graves. Las multas para las infracciones leves oscilan entre 500 y 10.000 euros (o apercibimiento), mientras que las graves pueden ascender de 10.001 a 50.000 euros. Las infracciones muy graves, por su parte, pueden llegar a sanciones de hasta 200.000 euros.
¿Significa esto que necesariamente te enfrentarás a una multa de 50.000 euros si dejas a tu perro más de 24 horas solo? No necesariamente. La ley define una infracción leve como un incumplimiento que no causa daños físicos ni alteraciones en el comportamiento del animal, reservando las sanciones más severas para situaciones que afecten de manera negativa al mismo.
La cifra exacta de la multa también dependerá del perjuicio causado, la intencionalidad y si existe un patrón en la conducta infractora. Además, en casos de infracciones graves, se pueden imponer sanciones adicionales, como la inhabilitación para manejar o cuidar animales.
Alternativas si vas a estar ausente más de 24 horas
La cuestión es clara y relevante: ¿qué hacer si surgen un viaje o una emergencia que te impida cuidar a tu perro? La respuesta consiste en organizar un cuidado específico y responsable, no en simplemente “preparar todo”.
Puedes optar por dejar al perro al cuidado de un familiar o un amigo de confianza, contratar a un cuidador profesional o considerar una residencia canina, siempre que el perro se adapte bien a ello. Lo esencial es que haya una supervisión efectiva, con indicaciones claras y margen para actuar en caso de cualquier imprevisto.
Si eliges la opción de que alguien visite tu hogar, no te limites a la comida. Esa visita debe incluir un paseo, una revisión del estado del animal y, lo más importante, algo de compañía, especialmente en el verano, cuando las temperaturas en casa pueden ser más extremas de lo que imaginas.
Una norma con implicaciones ambientales
La normativa no solo busca evitar altercados en tu hogar, sino que también tiene como finalidad prevenir situaciones de abandono temporal que acaban generando preocupación vecinal, rescates o animales desatendidos. Un perro desatendido no solo representa un problema para su dueño, sino que puede afectar a la comunidad.
Un detalle interesante es que la propia ley establece que los ingresos obtenidos de las sanciones deben ser destinados a acciones que busquen la protección de los animales. Esta disposición subraya el compromiso de la ley no solo con los animales, sino también con la conciencia social sobre su bienestar.
En conclusión, es fundamental cumplir con las normativas para garantizar el bienestar de los animales y evitar sanciones. La responsabilidad no termina en alimentar a nuestra mascota, sino que implica cuidar de su bienestar emocional y físico en nuestra ausencia.
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